Jorge Gpe. Pacheco Fabela
Magisterio en Línea / 15.02.2026
La cultura constituye una fuente de identidad, conocimiento, creatividad, innovación y desarrollo para la sociedad, y es un factor importante para la lucha en contra de la pobreza económica y espiritual en nuestra era.
La perspectiva cultural de las sociedades se transforma de formas diversas a través del tiempo y el espacio, a través de las diversas expresiones e interacciones se forjan las identidades para producir conocimiento que permite la innovación para valorar el patrimonio material e inmaterial de nuestras comunidades.
Es necesario que existan programas de gobierno diseñados de manera integral con instrumentos claros para lograr los objetivos planteados en corto y mediano plazo, ello es esencial en una adecuada concepción del desarrollo en el ámbito local.
Para la asamblea general de las naciones unidas la cultura es un componente esencial y principio fundamental para el desarrollo sostenible de la humanidad declarado en el 2011, es un hito histórico a partir del cual se reconoce la importancia de la cultura en el desarrollo humano.
Comprendamos que la diversidad cultural y el desarrollo intercultural amplían las posibilidades de elección de las personas, es una de las fuentes de desarrollo no solo económico, sino también un medio de acceso a una existencia intelectual, afectiva, moral y espiritual satisfactoria.
Es necesario concientizar a la ciudadanía, y a los tres niveles de gobierno sobre la importancia del patrimonio y la diversidad cultural, con un enfoque que garantice salvaguardar nuestros bienes culturales, tradiciones y costumbres, mediante la participación ciudadana y la configuración de estrategias que permitan el acceso a la democracia cultural, facilitando acciones que integren programas culturales que fortalezcan la identidad, el valor de nuestra historia y patrimonio cultura
Es relevante que el estado impulse la acción cultural con la integración de los sectores sociales de nuestra región, y propiciar el desarrollo cultural para formar nuevos públicos para el consumo del arte y la cultura para el bienestar social, la dignidad y las defensas de identidades colectivas.
Se necesita desde lo local un modelo de gestión cultural en el cual podemos visualizar la construcción de herramientas más adecuadas, que permitan poner en marcha proyectos culturales con la participación proactiva de la comunidad artística.
La ciudadanía por su parte debe ser responsable al actuar en las instancias de participación, ejerciendo sus derechos y asumiendo sus obligaciones, contribuyendo a crear condiciones para que prevalezcan relaciones de respeto y tolerancia a las expresiones multiculturales.








