Mtro. Ricardo Aragón Pérez
Magisterio en Línea, Hermosillo, 02.09.2026
Nunca en tiempos del régimen prianista los informes presidenciales habían atraído tanto mi atención, como los que rindió Andrés Manuel López Obrador entre los años 2018-2024, tiempo en que delineó e inició la llamada Cuarta Transformación, un movimiento político y pacifico que puso fin a casi 90 años de reinado del viejo régimen político.
Más aún, también han motivado mi atención los que tienen lugar en tiempos de llamado “Segundo Piso”, en alusión a la continuación del movimiento transformacional que ahora encabeza Claudia Sheinbaum Pardo, una gigante de la política pública.
En 2024, la doctora Claudia Sheinbaum llegó a la presidencia con las siglas del partido guinda. Su promesa de campaña era esencialmente implementar el “Segundo Piso”, esto es acercar más el gobierno al pueblo y fortalecer su bienestar, conducirse con honestidad y dar resultados con sentido social.
En su segundo informe, la presidenta Sheinbaum hizo un recuento de las acciones de su gobierno y presentó datos, evidencias y testimonios gráficos, que dan cuenta del tamaño y alcances de las obras de interés público realizadas.
Destacan los avances en materia de seguridad y salud pública, disminución de la pobreza y mejoramiento del salario, así como estabilidad económica, fortalecimiento del peso y cero incrementos en gasolina, pese a la turbulencia del mercado mundial de combustibles.
Fiel a mi vocación docente, el rubro educativo merece una mención especial, porque entre otras cosas buenas, el producto de bienes confiscados a delincuentes de cuello blanco y saqueadores del país va para fortalecer la cobertura de educación media superior de carácter pública.
Por otro lado, la educación universitaria ha mejorado su cobertura, con la apertura de las llamadas universidades Rosario Castellanos.
Las becas, a mi modo de pensar, no solo son como la cereza del pastel, sino un verdadero remedio para miles y miles de familias, que antes tenían que gastar un dineral en la compra de insumos escolares.
Todo eso, se antoja como cuentas alegres, que dejan no solo un buen sabor de boca, sino también la conciencia satisfecha, al constar que más allá del discurso, existen múltiples hechos cercanos y palmarios, que muestras que 4T sí da resultados positivos.
Sin embargo, y esto debe admitirse, aún falta mucho por hacer, persisten problemáticas de larga data, entre ellas la pobreza estructural, el gasto descomunal del sistema de partidos y una burocracia que presiona para restituir viejos privilegios mediante el presupuesto, además de un sistema educativo con serios rezagos de infraestructura, que no conecta con las expectativas del alumnado, pese a su alta valoración por la educación.
Por fortuna, la presidenta Sheinbaum no sólo tiene ojos para sus buenas y nobles obras, sino también voltea a ver y reconocer las limitaciones de su gobierno y lo que le falta por hacer; pero sobre todo, y esto debe leerse bien: asume de cara a la nación el compromiso de seguir con un gobierno cercano al pueblo, fortalecer el modelo de prosperidad compartida y gestionar un presupuesto con sentido social, en el que la inversión, el bienestar, la seguridad, salud y educación tengan una centralidad superlativa.








