Por José Guadalupe Montaño Villalobos
Magisterio en Línea, 20.08.2026
Hermosillo, Sonora. El lunes 17 de agosto, a las cinco de la tarde, diez personas llegamos a la Biblioteca Gerardo Cornejo Murrieta del Colegio de Sonora de esta capital, con el propósito de hablar del libro Villa Paraíso, de Selene Carolina Ramírez, que en forma previa nos comprometimos a leer.
En lo particular, disfruté mucho esta primera convivencia literaria del CLES, que me pareció muy enriquecedora. Durante una hora y media, Villa Paraíso dejó de ser solamente el libro que habíamos leído individualmente. Se convirtió en un libro colectivo: el que cada uno llevaba en la memoria y que, al encontrarse con las lecturas de los demás, comenzó a adquirir nuevos significados.
Hablamos de la estructura de los siete relatos; la relación entre los mismos; los personajes; la voz narrativa; la aparición de frases recurrentes como “Yo soy la niña…”; la frontera entre cuento y relato; el lenguaje y la construcción literaria; la interpretación del título Villa Paraíso; aquello que gustó y aquello que produjo dudas o reservas, en fin, platicamos de todo lo que nos llamó la atención en la lectura de esta obra literaria. Se acreditó que todos habíamos cumplido con la tarea: leer el libro. ¡Qué maravilla!
Es importante destacar, que El Club de Lectura Escritores Sonorenses (CLES) es una iniciativa sin fines de lucro impulsada por Escritores de Sonora A. C. (ESAC) y la Universidad de Sonora, cuyo propósito es fomentar el gusto y el hábito de la lectura, así como promover el conocimiento y la valoración de la literatura sonorense. Se plantea como un espacio abierto a personas de distintas edades, profesiones, formaciones y experiencias, en el que la lectura sea motivo de encuentro, diálogo e intercambio.
El club busca integrar grupos relativamente reducidos, de 15 a 20 participantes, para propiciar una dinámica verdaderamente participativa en la que cada lector pueda expresar sus impresiones, preguntas e interpretaciones. De esta manera, se pretende formar lectores activos, fortalecer una comunidad lectora y acercar la literatura sonorense a un público amplio, más allá de los ámbitos académicos y especializados.
Uno de sus propósitos fundamentales es generar un diálogo directo entre escritores y lectores, mediante sesiones especiales con la presencia de los autores de las obras seleccionadas. Al mismo tiempo, el CLES busca dar mayor visibilidad a los escritores sonorenses, reconocer su trabajo y contribuir a la difusión de la cultura literaria de Sonora mediante un espacio estable de lectura, conversación y encuentro.
Los fundadores del CLES son Fortino Corral Rodríguez, Roberto Campa Mada y Maritza Rivera Armendáriz. A la primera sesión, asistimos, además de los fundadores, Guadalupe Gálvez Álvarez, Francisco González Gaxiola, Rafael Pérez Ríos, María de los Ángeles Coss, Esther M. Gracida, Martín Barceló Abril y un servidor, José Guadalupe Montaño Villalobos.
Al terminar el encuentro, después de noventa minutos de diálogo, quedó la sensación de que todavía faltaba algo. Habíamos interrogado al libro, discutido sus personajes, su estructura y sus voces; pero el próximo 31 de agosto tendremos la oportunidad de hacer algo distinto: preguntarle directamente a quien lo escribió. Nos acompañará Selene Carolina Ramírez. Allí estaremos.








