Mtro. Ricardo Aragón Pérez
Magisterio en Línea, Hermosillo, 06.09.2026
Estimado diputado morenista, Jacobo Mendoza Ruiz:
Seguí con atención el informe de su según año de gestión legislativa, cuya presentación tuvo lugar el pasado viernes 4 del mes actual, en medio de un auditorio abarrotado, que no ocultó su satisfacción ni sus vítores por el desempeño productivo de tu labor legislativa.
En resumidas cuentas, fue un informe muy ilustrativo, con datos verificables y, sobre todo, consistente y afín con los indicadores del buen desempeño del gobierno de Claudia Sheinbaum, de entre los que destacan las acciones para desprivatizar el agua, el acceso a los derechos de pueblos originarios, las pensiones de mujeres de 60 años arriba, las becas y el mejoramiento del salario, además de la defensa de la soberanía nacional, entre otras acciones encomiables.
Además de ser necesario todo esfuerzo de comunicación directa y franca, oportuna y relevante, es también un gran acierto rendir cuentas a ras de suelo, de cara al pueblo y a la misma altura, como una forma de corresponderle, dado que a él le deben los importantes cargos político que ostentan las y los titulares de los diferentes órdenes de gobierno.
Si hubiera que calificar el informe de marras, por su presentación, contenido, duración, asistencia y recursos comunicativos, sin pasar por alto, por supuesto, el discurso, las frases y los énfasis, yo no dudaría en ponerle una nota aprobatoria, una palomita.
Sin embargo, la modalidad tipo escolar y el formato de monólogo, que en conjunto inhiben la posibilidad de interactuar con el auditorio, no van con los aires de cambios que soplan en el país, hacer de esos ejercicios actos mucho más dialógicos, democráticos y republicanos, que son más afines con la categoría de ciudadanas y ciudadanos plenos.
Sin ánimos nostálgicos, me viene a la memoria su primer informe. De él recuerdo especialmente el ambiente dialógico, que fue como la cereza del pastel. Entonces, como primer actor, abriste el micrófono al auditorio, que no eran más de unos 50 o 60 personas, de entre ellas quedó claro que no sólo querían escuchar al orador principal, sino también interactuar con él, exponer sus impresiones, sus lecturas, inquietudes y hasta hacer recomendaciones y dar consejas.
Todo eso, a mi modo de ver, constituye un indicador que apunta hacia la necesidad de romper con la ritualidad, solemnidad y parafernalia, para dar un vuelco a ese tipo de eventos políticos y abrir la puerta a una dinámica más dialógica, lo que reta hoy por hoy a toda la clase política.
Quizá haría bien a toda la clase política, con independencia del partido de adscripción, verse en el espejo del expresidente López Obrador o si prefieren en el de la presidenta Sheinbaum, que facilita el diálogo directo, cede el micrófono y propicia un ambiente más horizontal y dialógico, lo que, dicho sea de paso, deja un muy buen sabor de boca entre las y los involucrados.
Seguramente no fueron pocos quienes nos quedamos con la palabra en la punta de la lengua, con las preguntas, los matices, las insuficiencias, los alcances, las dudas y, sobre todo, las asignaturas pendientes.
Con todo, a decir verdad, lo mejor, los más plausibles del evento que aquí comento, es que privó un ambiente de camaradería, empatía y satisfacción por las cuentas rendidas, todas positivas, verificables y promisorias de parabienes. Enhorabuena.
¡Felicidades, diputado Jacobo Mendoza, honor a quien honor merece!








