Prof. Jorge Gpe. Pacheco Fabela
Magisterio en Línea / 25.10.2026
En la actualidad el debate inconcluso de la definición del término de cultura, visto como un eje para el desarrollo de nuestra sociedad, siempre propicia una compleja confusión en los distintos actores que participan en el desarrollo de nuestra región, en los distintos ámbitos como lo es el político, social, económico, salud, y cultural.
Cuando se habla de los desafíos del desarrollo no se puede desatender el tema de la cultura y su importancia en el funcionamiento de las sociedades. El termino cultura se emplea habitualmente en contextos tan diversos como el lenguaje ordinario, donde es común observar que la administración pública cumple con el impulso para el desarrollo cultural convocando premios literarios, organizando festivales de música, cine o teatro, esto contribuyendo pues a que si un grupo determinado es culto, si asiste a veladas literarias o peñas culturales.
La acción cultural no define a una sociedad culta, sino la práctica de valores morales y éticos orientados a una experiencia humana que permita la convivencia de diferentes pensamientos que enriquecen la vida cotidiana de una sociedad, en la construcción del bienestar colectivo encaminado al desarrollo del espíritu y la felicidad.
Según la UNESCO “La cultura es el conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan una sociedad o un grupo social. Ella engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales al ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias.”
Es importante comprender que el conocimiento del arte como forma de expresión humana, es un toque de distinción del concepto de cultura, que está integrado a una dimensión humana compleja donde la expresión de sentimientos y emociones son prioritarias para el artista, y no el formar una sociedad culta, crítica y progresista.
Asimilar la cultura como un fenómeno humano permite socializar los elementos de los distintos grupos o comunidades, esto nos permite analizar la esencia de nuestra identidad desde una posición ontológica, porque la cultura es una consecución humana, es decir no sólo es necesariamente la expresión del modo de ser del hombre, sino que integra el ámbito propio de la realización de la naturaleza humana.
Es por ello que comprender la conceptualización de la cultura desde una visión de estado para el desarrollo de nuestra sociedad resultará desde la perspectiva de la educación como elemento referencial del proceso de formación de capital social y humano, lo cual será fundamental para el desarrollo de la economía, así como la generación de las condiciones necesarias para propiciar una dinámica integral y sustentable que impactará positivamente en la construcción de un clima social positivo, humano y civilizado.








